El hygge es el secreto de la felicidad de nuestros amigos los países nórdicos. Derivado del noruego antiguo que significa «bienestar», se ha convertido en un emblema de la cultura danesa y nórdica. No tiene una traducción directa al español, pero se refiere a la creación de un ambiente acogedor y placentero. Como dato curioso, estos países llevan años siendo los primeros en la lista de los lugares más felices del mundo. El hygge es una actitud ante la vida, es buscar momentos, experiencias o cosas que nos hacen sentir relajados, en calma, seguros y felices para sacarles partido potenciándolos. Es el arte de apreciar los pequeños placeres de la vida, las pequeñas cosas y encontrar felicidad en ellas.
Esta filosofía consiste en disfrutar el proceso, tomarse las cosas con calma, es el arte de crear una atmósfera acogedora, estar con las personas que queremos, tener el sentimiento de saber que estamos a salvo y que podemos bajar la guardia, es la sensación de hogar. Podemos considerar que un hogar hygge consiste en una serie de espacios que te recuerdan quién eres y qué te hace feliz. Hacer hueco para las cosas y personas que te hagan sentir relajado, sentirte en casa. El hogar es donde bajamos la guardia, nos sentimos seguros, donde recargamos pilas para volver a salir al mundo. Así de importante es y así es como debemos tratarlo. Como nuestro refugio.
Jane Austen lo describió muy bien: «no hay nada como quedarse en casa para estar realmente cómodo».
Su origen
El concepto tiene sus raíces en la cultura nórdica y ha sido parte del estilo de vida danés durante siglos. Durante los inviernos largos y oscuros en Escandinavia, la necesidad de crear un refugio cálido y acogedor dentro del hogar se convirtió en una prioridad. El hygge surgió como una respuesta a estas condiciones climáticas, promoviendo la creación de ambientes que combaten la frialdad exterior con calidez interior.
Consejos Hygge
Practicar hygge no requiere grandes cambios, sino una serie de pequeños ajustes en el estilo de vida y el entorno. A continuación, se presentan algunas claves para llevar a cabo esta filosofía:
- Busca tiempo para ti. Estamos en un ritmo de vida frenético, por eso estamos tan cansados, así que es necesario poner en esa lista de tareas por hacer el dedicarte tiempo.
- Ponte ropa cómoda, aquella que te haga sentir a gusto.
- Enamórate de tu casa, crea un espacio bonito en el que te encante estar y al que desees volver: decoración minimalista, velas, alfombras, mantas y cojines suaves, sofás cómodos en los que acurrucarte, plantas, la presencia de objetos de madera…
- Socializar. Tener reuniones con amigos o familia en las que disfrutemos, riamos y estemos a gusto aumenta el nivel de felicidad.
La importancia de las velas
Las velas son uno de los símbolos más potentes del hygge. En Dinamarca, se dice que una casa verdaderamente hyggelig (adjetivo de hygge) debe tener velas en cada habitación. Las velas no sólo proporcionan una fuente de luz cálida, sino que también contribuyen a la creación de una atmósfera de calma y relajación. Encender una vela es un acto simple pero significativo, que invita a la serenidad y establece un ritmo más pausado para el día.
En la oscuridad del invierno, las velas se convierten en un faro de confort, ofreciendo una sensación de refugio y seguridad. Incluso en las estaciones más luminosas, las velas siguen siendo un elemento central del hygge, añadiendo un toque de intimidad en cenas y reuniones sociales.
*Todo esto lo podéis encontrar en el libro “Hygge: La felicidad en las pequeñas cosas” de Meik Wiking, explicado de una manera más extensa y desde el punto de vista local. Os lo recomiendo 😉


Me encanta esta filosofia de vida..
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